Actividad física post pandemia
La importancia de la actividad física post pandemia

La actividad física contribuye
a la prolongación de la vida y a mejorar su calidad, a través de beneficios
fisiológicos, psicológicos y sociales, que han sido avalados por
investigaciones científicas.
Se estima que el ejercicio es
uno de los elementos más necesarios e importantes para llevar un estilo de vida
saludable, que se complementa además con el consumo de alimentos saludables y
en la limitación del consumo de sustancias dañinas como el tabaco o las drogas.
La importancia del ejercicio radica en el hecho de que es una de las mejores
maneras de poner en movimiento al organismo, gastando las energías que se
acumulan debido al consumo de productos grasos y estimulando el funcionamiento
adecuado de todos sus órganos y tejidos. Además, como si fuera poco, se
considera que el ejercicio no sólo contribuye a llevar una vida saludable a
nivel físico sino también a nivel emocional y mental por elevar los niveles de
autoestima, de actitud positiva hacia la vida y de hacer que la persona se
sienta con más energía en su rutina cotidiana.
El ejercicio es importante y
central para que la persona pueda llevar una vida sana y evitar diversos tipos
de enfermedades, desde pequeñas gripes hasta serias complicaciones como puede
ser un ataque al corazón. El ejercicio supone justamente poner en movimiento
todas las células que componen el organismo, reduciendo el colesterol
considerado malo y subiendo el bueno, bajando los niveles de stress y
aumentando la energía en términos generales.
Por otro lado, el ejercicio,
si bien cualquiera debe hacer algún tipo de actividad física, es especialmente
recomendado para aquellas personas que deben bajar de peso y limitar la
formación de tejidos grasos en su organismo, tanto interna como externamente.
BENEFICIOS
FISIOLÓGICOS
La actividad física reduce el riesgo de padecer:
Enfermedades cardiovasculares, tensión arterial alta, cáncer de colon y
diabetes.
Ayuda a controlar el sobrepeso, la obesidad y el porcentaje
de grasa corporal.
Fortalece los huesos, aumentando la densidad ósea.
Fortalece los músculos y mejora la capacidad para hacer
esfuerzos sin fatiga (forma física).
BENEFICIOS
PSICOLÓGICOS
La actividad física mejora el estado de ánimo y disminuye el
riesgo de padecer estrés, ansiedad y depresión; aumenta la autoestima y
proporciona bienestar psicológico.
BENEFICIOS SOCIALES
Fomenta la sociabilidad.
Aumenta la autonomía y la integración social, estos
beneficios son especialmente importantes en el caso de discapacitación física o
psíquica.
BENEFICIOS
ADICIONALES EN LA INFANCIA Y ADOLESCENCIA
Los beneficios comprobados en estas etapas son:
La contribución al desarrollo integral de la persona.
El control del sobrepeso y la obesidad. En esta etapa, el
control de la obesidad es muy importante para prevenir la obesidad adulta.
Mayor mineralización de los huesos y disminución del riesgo
de padecer osteoporosis en la vida adulta.
Mejor maduración del sistema nervioso motor y aumento de las
destrezas motrices.
Mejor rendimiento escolar y sociabilidad.
Recomendaciones por
edades sobre actividad física para la salud:
Jóvenes (5 a 17 años)
60 minutos diarios, como mínimo, en actividades físicas de
intensidad moderada a vigorosa.
Actividad física, en su mayor parte, aeróbica. Y ejercicios
para reforzar la musculatura.
Adultos (18 a 64
años)
150 minutos semanales de actividad física aeróbica, de
intensidad moderada, o 75 minutos de actividad física aeróbica más intensa. O
una combinación equivalente de actividades moderadas y más intensas. (Actividad
aeróbica en sesiones de 10 minutos de duración como mínimo.)
Para obtener aún mayores beneficios para la salud, se puede
aumentar hasta 300 minutos por semana la práctica de actividad física moderada
aeróbica, o bien hasta 150 minutos semanales de actividad física intensa
aeróbica, o una combinación equivalente.
Dos veces o más por semana, actividades para fortalecer los
grandes grupos musculares.
Personas mayores (+65
años).
150 minutos semanales a realizar actividades físicas
moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física más intensa aeróbica
durante 75 minutos (en sesiones de 10 minutos mínimo) o una combinación
equivalente de actividades moderadas e intensas.
Para obtener mayores beneficios para la salud, los adultos
de este grupo de edades pueden dedicar hasta 300 minutos semanales a la
práctica de actividad física moderada aeróbica, o 150 minutos semanales de
actividad física aeróbica más intensa, o una combinación.
Realizar actividades que fortalezcan los principales grupos
de músculos dos o más días a la semana.
Si el estado de salud no lo permite, mantenerse físicamente
activo en la medida de lo posible.
Ante todo, se debe evitar y combatir el comportamiento
sedentario que es, en sí mismo, un factor de riesgo cardiovascular.
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